martes, marzo 15, 2005

Análisis / Las revoluciones hispanoamericanas de inicios del XIX

La independencia de los países latinoamericanos ya estaba larvada, era creciente la autonomía económica de las colonias frente a España. Por tanto, la existencia de intereses locales consolidados cada vez más, expresados en las elites criollas, encontraría limitaciones y contradicciones con los intereses peninsulares.
Esto se hará más evidente, con el llamado “segundo imperialismo”, con el intento de “reconquista” española a través de las Reformas Borbónicas que emprenderá la Corona, para retomar el control de sus colonias y recuperar su hegemonía en América.
Encontramos en Latinoamérica élites fragmentadas, con intereses diversos, no serán un grupo “latinoamericano”, determinado por razones geográficas, históricas, políticas, económicas. Así, se explica claramente el “regionalismo” que desembocaría, terminadas las guerras de independencia, en la conformación de muchas naciones.
Las colonias americanas, construyeron circuitos comerciales internos y una economía no solamente extractiva o comercial, sino productiva. Además, los requerimientos de control, defensa, burocracia y ejército; fueron satisfechos dentro del continente, por tanto, más recursos se quedarían en América. De esta manera, se estaban configurando también sectores sociales que estaban constituyendo sus intereses alrededor de estos circuitos, tornándose en grupos de poder que se mostraban adversos y peligrosos frente a los de la Metrópoli española.
En efecto, los criollos empezaron a tener cada vez más poder económico y pretendían cada vez, mayores espacios políticos y administrativos para defender sus propios intereses. La corona, con sus políticas de control y de optimización para sus intereses, se estaba constituyendo en traba para un mayor desarrollo de estos nuevos grupos de poder. Las condiciones y el contexto propicio para una ruptura, para la revolución estaban determinándose.
Esta autonomización se fue haciendo palpable en el crecimiento de una economía continental, que no se bastaba con ser solamente extractora de materias primas e importadora de manufacturas. Se exigían, frente al crecimiento de los mercados, el crecimiento demográfico, mayores necesidades de reinversión por razones administrativas, militares y políticas. Por esto, cada vez menos recursos llegaban a las arcas reales.
Las posibilidades de autodefensa, se hizo evidente, en la respuesta militar que tuvo el Río de la Plata frente al intento de invasión británica. De otro lado también se desarrollaron condiciones para fabricar barcos y construir puertos.
Las contradicciones a las que hacemos mención se muestran, por ejemplo, en la pugna entre los criollos y peninsulares. Los primeros eran más beneficiados por las políticas liberales y los segundos por el monopolio comercial que tenían en sus manos. Los criollos tuvieron el control de la agricultura y la producción manufacturera, los peninsulares, el comercio internacional en forma de monopolio. Pero estas medidas liberales o proteccionistas siempre terminaban generando conflictos de carácter social.
Por otro lado, los criollos que llegaban a cargos públicos, favorecían sus propios intereses; relacionados con la economía local, más que los de la corona. Por ello, la Corona empezará a desarrollar políticas, que buscan limitar las posibilidades de los criollos de acceder al poder político favoreciendo a los peninsulares. Esto produjo enfrentamientos, teñidos de aspectos raciales y étnicos, creando nacionalismos en las colonias.
La Corona, intentó exportar manufacturas a las colonias y “reprimarizar” la economía colonial, lo que significaba la destrucción de la economía productiva; satisfaciendo sus necesidades con la industrialización. Lo que llevaría la producción de manufacturas y su exportación, desde la Metrópoli. Esto era un intento de destruir la economía de las colonias.
De otro lado para aliviar el gasto de la burocracia, se hicieron reformas que cargaron aún más contribuciones sobre las espaldas de los indios, a través de los repartimientos; con ello obviamente se creaban las condiciones para exasperar a los indios y mestizos, lo que se evidenciará con la revolución de Túpac Amaru II.
Se buscó liberar mano de obra de otras “castas” para obtener mayores contribuciones en los impuestos. Todo este paquete de medidas encontraba de manera diversa –de acuerdo a la región- respuestas, pues de una u otra forma afectaban los intereses criollos y generaban situaciones de inestabilidad social.
Esta situación se agravó con la invasión napoleónica a España, la salida del Rey Fernando VII y la constitución de las Cortes de Cádiz, influenciada por las ideas liberales e ilustradas. La guerra con Francia significó mayor peso a las espaldas de las colonias, haciendo confluir todo el descontento social frente al que la Metrópoli ya no podría hacer nada y que puso en riesgo a los propios criollos, al volverse peligrosas las otras castas. Con ello los criollos comprobaron que el poder real era un gran lastre y se convencieron de la necesidad de emanciparse.
Estos grupos de poder en que se convirtieron los criollos, desarrollaron un nacionalismo no de carácter continental, sino regional, lo que se constituirá en el origen de las diversas naciones americanas. El proceso de independencia fue, en Latinoamérica, muchas veces contradictorio.
Uruguay y Paraguay se formarán en contraposición al poder de Buenos Aires. Chile tenía grandes diferencias con las otras regiones: étnicamente y una economía restringida por sus características territoriales, aislada, pero que en su intento de independencia tendría como traba al Perú realista, teniendo que involucrarse junto a Argentina en las expediciones del sur. Su clase terrateniente será reacia a los impuestos metropolitanos.
Por otro lado, es importante mostrar como estos procesos se desarrollaron en estos espacios geopolíticos y que fueron la base de las nuevas naciones.
Argentina tenía criollos numerosos y propietarios de haciendas en un territorio amplio, imposible de administrar totalmente por la lejana Metrópoli. En el contexto de la invasión inglesa, demostró que los criollos podían valerse por sí mismos. Se conformó una milicia criolla que reforzó el poder de este grupo social. La invasión napoleónica y la prisión de Fernando VII, hizo saltar las contradicciones entre criollos y peninsulares, la de sus intereses económicas y raciales, al grado de lograr que el libre mercado y el proteccionismo podían ser detonantes de la revolución independentista.
El caso Uruguayo es diferente. Durante un tiempo fue espacio de resistencia realista, debido a sus contradicciones con el Río de la Plata, para luego pasar a lograr su propio camino a la independencia. Sus intereses eran diferentes, competían en una serie de aspectos; su unidad hubiera significado el predominio de una de las regiones en prejuicio de la otra. Por ello, la única manera de obtener autonomía era –en el contexto de las invasiones napoleónicas- era que Montevideo declarara su lealtad a España frente a la subversión de Buenos Aires. Esto en términos económicos significaba grandes costos, lo que terminó desatando las contradicciones en el bloque hispano-criollo de Montevideo. Estos costos fueron cargados a través de impuestos de guerra fundamentalmente estancieros y gauchos que eran en su mayoría criollos, y que consideraban más conveniente el librecambio, mientras los españoles pretendían reforzar sus intereses de corte monopólico. Serán por ello los sectores criollos los que sustentarán e impulsarán la guerra de independencia.
Chile tiene un contexto absolutamente distinto al de los países que están hacia el Atlántico, al igual que el Perú, por tanto sus procesos y sus intereses también eran diferentes. Chile era un país aislado, pequeño pero racialmente homogéneo, con mestizos y criollos (que era la clase dominante) terratenientes, comerciantes y propietarios de minas. Los indios eran sobretodo un problema militar más que social. Era un país que no temía la revolución social y que anhelaba -dado su crecimiento económico y la traba que significaba su dependencia colonial ubicándolo en una posición subordinada frente al Perú– su independencia. Para este propósito, la presión más importante la representaba el poder realista ubicado en el Perú. Por ello junto a Argentina; Chile se comprometió en la guerra de su liberación.
En este sentido, la independencia fue el resultado del ascenso de un grupo social que fue adquiriendo cada vez más poder político y económico que se fue contraponiéndose a los intereses del poder hegemónico de España.
También es interesante observar, como estos grupos que buscaron librarse del control español, rápidamente serían subordinados a nuevas dependencias, a otros poderes hegemónicos; pero en otras condiciones, y además favorables para estos grupos, pero no para las nuevas naciones en el largo plazo. Esto se debe fundamentalmente a que el proceso de independencia, sólo fue beneficioso y logrado en función de los intereses de una fracción de las clases dominantes, sin cuestionar o cambiar de manera alguna el orden social. Fueron revoluciones políticas en las que una fracción, la más ligada a los intereses hispanos, fue desplazada. Sin embargo, el resto de la sociedad terminó funcionando fundamentalmente igual. Buscaron el poder político para mantener intacto el orden social.

3 Comments:

At 2:39 p.m., Anonymous Anónimo said...

MMM, QUE BIBLIOGRAFIA HAS UTILIZADO PARA HACER TAN EXELENTE RESEÑA-

 
At 7:00 p.m., Anonymous Anónimo said...

hola muy buena tu monografia pero quisiera saber que bibliografia usaste

 
At 5:55 p.m., Anonymous Anónimo said...

MUY BIEN ECHA LÑA PAGINA DEBERIAN HACER LINEAS DE TIEMPOS SOBRE LOS PUNTOS QUE RESATARON EN LA REV. HISPANOAMERICANA... HAGANLO.. SERAN EXITOSOS COMO AHORA..ademas lo unico que les falto fue el poner fechas o años.

 

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